ORACIÓN DE SAN BENITO
CRUZ SANTA SEA MI LUZ, NO SEA EL DEMONIO MI GUIA, RETÍRATE SATANÁS, NO ME ACONSEJES VANIDADES, SON COSAS MALAS LAS QUE TU BRINDAS, BEBE TU MISMO VENENO.
La medalla de San Benito es un sacramental muy importante que tenemos dentro de nuestra Iglesia Católica, y que debe ser utilizada como tal. Tiene una protección especial contra las asechanzas del demonio en todos los sentidos, nos ayuda mucho en nuestra vida tanto en lo personal, como en lo espiritual y físico. PERO LO MAS IMPORTANTE Y DEBEMOS TENERLO MUY PRESENTE, ES QUE DEBEMOS HACER LA VOLUNTAD DE DIOS, SEGUIR SUS MANDAMIENTOS Y FRECUENTAR LOS SACRAMENTOS (CONFESARSE Y COMULGAR), TRATAR DE LLEVAR UNA VIDA DIGNA Y TAMBIEN PONER NUESTRA CONFIANZA UNICAMENTE EN DIOS, QUE ES QUIEN LO HACE TODO Y CREER TAMBIEN EN LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS Y DE NUESTRA MADRE LA VIRGEN MARIA MADRE DE DIOS QUE SIEMPRE ESTA INTERCEDIENDO POR SUS HIJOS.
La medalla no es un amuleto de buena suerte por lo que vale por su bendicion que es unica y exclusivamente por los Monjes Benedictinos, Sacerdotes o Diáconos CATÓLICOS.



| SAN BENITO ABAD |
San Benito Abad: San Benito de Abad Hubo un hombre de vida venerable, por gracia y por nombre Benito, que desde su infancia tuvo cordura de anciano. En efecto, adelantándose por sus costumbres a la edad, no entregó su espíritu a placer sensual alguno, sino que estando aún en esta tierra y pudiendo gozar libremente de las cosas temporales, despreció el mundo con sus flores, cual si estuviera marchito. Nació en el seno de una familia libre, en la región de Nursia, y fue enviado a Roma a cursar los estudios de las ciencias liberales. Pero al ver que muchos iban por los caminos escabrosos del vicio, retiró su pie, que apenas había pisado el umbral del mundo, temeroso de que por alcanzar algo del saber mundano, cayera también él en tan horrible precipicio. Despreció, pues, el estudio de las letras y abandonó la casa y los bienes de su padre. Y deseando agradar únicamente a Dios, buscó el hábito de la vida monástica. Retiróse, pues, sabiamente ignorante y prudentemente indocto. No conozco todos los hechos de su vida, pero los que voy a narrar aquí los sé por referencias de cuatro de sus discípulos, a saber: Constantino, varón venerabilísimo, que le sucedió en el gobierno del monasterio; Valentiniano, que gobernó durante muchos años el monasterio de Letrán; Simplicio, que fue el tercer superior de su comunidad, después de él; y Honorato, que todavía hoy gobierna el cenobio donde vivió primero. San Benito Abad: San Benito de Abad LA CRIBA ROTA Y REPARADA Abandonado ya el estudio de las letras, hizo propósito de retirarse al desierto, acompañado únicamente de su nodriza, que le amaba tiernamente. Llegaron a un lugar llamado Effide, donde retenidos por la caridad de muchos hombres honrados, se quedaron a vivir junto a la iglesia de San Pedro. La ya citada nodriza, pidió a las vecinas que le prestaran una criba para limpiar el trigo. Dejóla incautamente sobre la mesa y fortuitamente se quebró y quedó partida en dos trozos. Al regresar la nodriza, empezó a llorar desconsolada, viendo rota la criba que había recibido prestada. Pero Benito, joven piadoso y compasivo, al ver llorar a su nodriza, compadecido de su dolor, tomó consigo los trozos de la criba rota e hizo oración con lágrimas. A1 acabar su oración encontró junto a sí la criba tan entera, que no podía hallarse en ella señal alguna de fractura. Al punto, consolando cariñosamente a su nodriza, le devolvió entera la criba que había tomado rota. El hecho fue conocido de todos los del lugar. Y causó tanta admiración, que sus habitantes colgaron la criba a la entrada de la iglesia, para que presentes y venideros conocieran con cuánta perfección el joven Benito había dado comienzo a su vida monástica. Y durante años, todo el mundo pudo ver la criba allí, puesto que permaneció suspendida sobre la puerta de la iglesia hasta estos tiempos de la invasión lombarda.
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